miércoles, 21 de octubre de 2015

HISTORIA DE LA CERAMICA DE RUIZ DE LUNA  Nº 25


En la Memoria de la Fábrica de 1913, se
vuelve a afirmar que “no era aventurado
pensar en imprimir en esta cerámica el carácter
artístico de los buenos ejemplares
que se conservan” y, aludiendo a la labor
como iniciadores del renacimiento de la cerámica
talaverana de Guijo y Ruiz de Luna,
añade: “pueden gloriarse de haber llegado
a un perfeccionamiento tal en esta clase de
trabajos, que muchos de éstos se confunden
con los mejores que se hicieron en la
época del florecimiento de esta cerámica,
así lo han reconocido eminentes artistas,
arqueólogos y críticos de arte, como así el haber sido premiados sus trabajos en la
última Exposición Nacional de Artes Decorativas
e Industrias Artísticas celebrada en
Madrid en 1911”23. El hecho de mencionar
que “muchos de los objetos se confunden no se puede interpretar como una crítica o
acusación de producir copias25, sino más
bien como un halago hacia quien es capaz
de recuperar técnicas y repertorios de color
y estilo que se consideraban perdidos
[Figs. 50 y 51]. Manuel Machado señalaba
como elogio el hecho de dar lugar a obras
que no sólo podrían confundirse con las
renacentistas, sino superarlas; así dio en
denominar la cerámica Ruiz de Luna como
“el arte español redivivo”26 por lograr, de
forma indiscutible, incrementar la calidad
del dibujo en la producción de innumerables
piezas. Durante los siglos XVI y XVII,
los ceramistas ya se habían enfrentado a la
acusación de ser meros copistas al reproducir
los grabados flamencos e italianos de
las obras de prestigiosos pintores; sin embargo,
tanto entonces como posteriormente,
es innegable que la adaptación de estos
repertorios iconográficos a la cerámica presenta
una dificultad añadida por cuanto en
ella inciden factores técnicos derivados de
la cocción, el baño en esmalte, la aplicación
del color mediante óxidos, la temperatura de cocción en los hornos, la adaptación del
dibujo a las diferentes formas, etc.
La huida de la decadencia justifica sobradamente
la vuelta al pasado a partir del
cual surge un nuevo estilo con el que se
identifica toda la cerámica actual, el estilo
“Renacimiento Ruiz de Luna”. Por ello, en
la portada de la Tarifa de precios del catálogo
ilustrado de la casa abierta en la calle
de Floridablanca de Madrid, el reclamo
vuelve a ser el de la capacidad para elaborar
“toda clase de potería estilo antiguo”27,
mientras que en el interior se hace relación
a una extensa gama de piezas “estilo Renacimiento”: chimeneas, zócalos, paneles,
frisos, ánforas, jarras, cuencos, pilillas, platos,
cántaros, tinteros, especieros, mancerinas,
etc.

No hay comentarios:

Publicar un comentario