viernes, 18 de septiembre de 2015

HISTORIA DE LA CERAMICA DE RUIZ DE LUNA     Nº 3

En1907,“con un enjambre de ideas, y de
estarcidos bajo el brazo” y con la recomendación de
Serafín Falcó, Guijo llega a Talavera, entra
en contacto con Juan Ruiz de Luna Rojas
–pintor decorador, pintor cerámico ocasional
y fotógrafo que también se muestra interesado
por una empresa de resurgimiento
cerámico aplicada a Talavera– y pinta una
serie de platos y un tibor con motivos renacentistas
italo-sevillanos en la fábrica “El
Carmen” [Cat. 1 y 2]. El cordobés, sin llegar
a ver las piezas cocidas, regresa a Madrid y
queda a la espera de que Emilio Niveiro Gil,
propietario de “El Carmen”, acepte formar
parte de este proyecto; sin embargo, ni Platón
Páramo ni su hijo Emilio Niveiro Romo
logran convencerle. Afortunadamente, Juan
Ruiz de Luna había decidido exponer las
piezas pintadas por Guijo en su tienda de la
calle Medellín (actual Mesones) y, viendo la
grata aceptación generada entre el público,
resuelve acometer él mismo el proyecto de
resucitar la antigua cerámica talaverana.
Juan Ruiz de Luna Rojas procedía de una
familia de modestos artífices decoradores
en pintura, talla y escultura [Cat. 3 y 4]. Instalado
en Talavera desde 1880 junto a sus
hermanos Jerónimo y Emilio Herráiz, Juan
colabora con ellos en el diseño de escenografías
y en la decoración de establecimientos,
pero apenas cinco años después se
produce la muerte de ambos por el cólera
y Juan queda sólo al frente del negocio. Es
éste el primero de uno de esos momentos
de su trayectoria que demuestran la capacidad
de Ruiz de Luna para afrontar momentos
de crisis y superarlos con admirable éxito.
Juan no sólo consigue sacar adelante
el negocio por sí mismo, sino que además
consigue encargos como la decoración del
teatro de Navalmoral de Pusa (1903), del
Convento de Santo Domingo, el telón de
embocadura y decoraciones del teatro “La
Unión” (El Liceo), del Camarín de la 
Virgen del Prado [Fig. 3] –todos en Talavera
 de la Reina– o del Palacio de las Cabezas del
Marqués de Comillas en Navalmoral [Cat. 5
y 6]; éste último encargo marca además el
inicio de una estrecha relación con el Marqués
de Comillas, que se convertiría en un
continuo mecenas para Ruiz de Luna, sufragándole
un viaje a Roma y, en 1909, el
envío de piezas de cerámica a Nueva York.
Juan Ruiz de Luna demuestra además ser
un artista movido por una continua curiosidad
y ánimo de superación, lo que le lleva
a asociarse con Juan José Perales para
establecer en la plaza de Aravaca de Talavera
el primer estudio fotográfico de la ciudad
[Cat. 7 y 8]; ambos formaron sociedad
hasta 1895, año a partir del cual Ruiz de
Luna prosiguió en solitario su labor como
fotógrafo –aún compaginada con la de pintor
decorador– y como colaborador gráfico
de numerosas publicaciones de la época:
Castilla, El Castellano Gráfico, Toledo, etc.
También se atribuye al ya mencionado Marqués
de Comillas el intento por convencer a
Ruiz de Luna para que entrara en contacto
con los hermanos Lumière y comercializara
en nuestro país el cinematógrafo, pero este
sería uno de los pocos proyectos que Ruiz
de Luna dejara escapar .
Llegado el año de 1908, Juan Ruiz de Luna
se encuentra con el gran reto que marcará
el resto de su vida y de su carrera artística:
poner en marcha una fábrica destinada a
“hacer resurgir la Cerámica artística de Talavera
tan famosa en los siglos XVI y XVII,
época de su mayor florecimiento”10.
 El Primer paso consistió en la creación de una
sociedad –“Ruiz de Luna, Guijo y Cía.”– en
la que, en un primer momento, iban a tomar
parte el propio Juan Ruiz de Luna (con una
acción de 4.000 pesetas y quedando a cargo
de la dirección, gestión y administración
de la fábrica), Platón Páramo y Sánchez
(con una acción del mismo valor y poniendo
a disposición de la fábrica su colección
de cerámica antigua para que sirviera como
modelo), Enrique Guijo (con otra acción de
4.000 pesetas como socio industrial y tomando
el puesto de jefe de taller de decoración)
y Juan Ramón Ginestal Maroto (con
dos acciones de 4.000 pesetas cada una y
otra tercera del mismo valor en concepto
del edificio de la antigua fábrica de paños
de la plaza del Pan que proporciona para
instalar los talleres). Sin embargo, la muerte
de Ginestal obliga a replantear la sociedad;
quedan Ruiz de Luna y Páramo, la viuda de
Ginestal no toma parte en la sociedad pero
ofrece el edificio a cambio de un alquiler y se
incorporan Manuel Casas y Gallego y José
Gallego y Benito. La sociedad definitiva quedó
legalmente constituida el 9 de agosto de
1909 con estos cuatro miembros, a los que
un año después se uniría Juan Andrés de
Covarrubias y Laguna, Marqués de Villatoya
(con una acción más). Guijo no tomó parte
como socio capitalista11 [Cat. 11 y 13].
Los primeros años de la fábrica, fundada
el 18 de junio de 1908 aunque el primer
horno para venta no fue cocido hasta la
simbólica fecha del 8 de septiembre del
mismo año [Cat. 14], serían sin duda los
más ilusionantes, pero también los más
duros y arriesgados. Y aquí, una vez más,
es cuando la personalidad perseverante de
Juan Ruiz de Luna se impone por encima
de las adversidades que hacían peligrar
la continuidad del proyecto. El primer gran
reto fue, sin duda, habilitar la propia fábrica,
construyéndose en el tiempo récord de
tres meses los talleres, hornos, charcas y
demás dependencias auxiliares necesarias
[Cat. 10]. No obstante, aún mayor problema
suponía encontrar el personal necesario y
cualificado.
HISTORIA DE LA CERAMICA DE RUIZ DE LUNA      Nº 2
Esta afirmación resulta exagerada y ya ha
sido puntualizada debidamente en cuanto
al papel de Alcora en la crisis de la cerámica
talaverana y a la relación de “El Carmen”
con Valencia , pero resulta de gran interés
por cuanto es el perfecto reflejo de un proceso
que se estaba fraguando en Talavera
a inicios del siglo XX y que estaba permitiendo
caracterizar su cerámica de los siglos
XVI y XVII como parte esencial del arte
patrio y castizo que desde otros ámbitos
nacionales y bajo el espíritu del Regeneracionismo
se estaba conformando a lo largo
de la segunda mitad del siglo XIX. Por influencia
del Krausismo, de la Institución Libre de Enseñanza , de la Generación del 98
y de otros intelectuales y pensadores, éste
periodo protagonizó la gestación de numerosos
proyectos destinados a recuperar
de entre nuestro pasado artístico y cultura
aquellas manifestaciones que se entendían
como más propias, castizas y esenciales,
prestándose especial atención a las artes
decorativas/artesanías por considerarse
éstas como las más cercanas a nuestra
verdadera esencia, a nuestra intrahistoria
en palabras de Miguel de Unamuno . Este
proceso afectó de manera general a todas
las manifestaciones artísticas y de manera
particular a la cerámica, experimentando
un amplio desarrollo a través de numerosos
procesos de revival o de recuperación de
estilos y producciones del pasado que tendrían
por protagonistas, entre otros, a Fernández
Soto y José y Enrique Mensaque
en Sevilla, a Sebastián Aguado en Toledo,
a Daniel Zuloaga en Segovia y a Juan Ruiz
de Luna y Enrique Guijo en Talavera.
La unión de estos dos hombres, Juan Ruiz
de Luna Rojas (Noez, 1863 – Talavera,
1945) y Enrique Guijo Navarro (Córdoba,
1871 – Madrid, 1954) , es uno
de esos hechos providenciales y cruciales
para la historia de los pueblos. Como ya he
señalado, a inicios del siglo XX existía en
Talavera plena conciencia de la pérdida de
una tradición –su cerámica artística– que
había gozado de su mayor esplendor en
los siglos XVI y XVII y que a partir del siglo
XVIII había sido desplazada por la influencia
de la cerámica alcoreña (al menos así
se entendía y simplificaba). Este debate
estaba alentado en gran medida desde Madrid,
donde encontramos a toda una serie
de intelectuales y ceramófilos –Francisco
de P. Álvarez Osorio, director del Museo
Arqueológico Nacional; Francisco Alcántara,
que será el director de la Escuela de Cerámica de Madrid; Platón Páramo, boticario
en Oropesa pero gran ceramófilo y
estudioso de la cerámica antigua talaverana;
los hermanos Antonio y Manuel Machado;
etc.– con los que entró en contacto el
pintor Enrique Guijo al trasladarse a Madrid
hacia 1900. Guijo se había formado como
pintor de cerámica en Sevilla en la fábrica
de Mensaque y Soto, por lo que a su llegada
a Madrid lo hace con el respaldo de uno
de los proyectos de resurgimiento cerámico
más importantes de la época.
HISTORIA DE LA CERAMICA DE  RUIZ DE LUNA  Nº 1

Cumplidos ya mas de cien años del primer horno que
inauguró el resurgimiento de la cerámica talaverana
(8 de septiembre de 1908),
el estudio de este proceso crucial y complejo,
lejos de agotarse, nos sigue deparando
nuevos datos que nos permiten comprenderlo
mejor y, sobre todo, hacernos una
más completa idea de su dimensión. Los
archivos de los descendientes de Juan
Ruiz de Luna Rojas siguen siendo fuentes
inagotables de información a través de los
cuales continuamos descubriendo cómo se
gestó y desarrolló todo el proyecto así como
los numerosos avatares y dificultades por
los que atravesó. En este sentido, es propósito
de este estudio abordar aquellos momentos
cruciales de la historia de la fábrica
“Nuestra Señora del Prado”; momentos que
supusieron duros reveses para la fábrica y
que llevaron la empresa al borde de la continuidad;
y momentos, por otro lado, que,
vistos en comparación con los éxitos y aclamaciones
obtenidos, nos hablan de la ingente
e ímproba labor desarrollada por sus
protagonistas y, muy especialmente, por su
fundador, Juan Ruiz de Luna Rojas. Pero
empecemos por el principio.
En 1905, año en el que el alfar de “La
Menora” cerró sus puertas, en Talavera
de la Reina sólo permanecía en funcionamiento
una única fábrica de cerámica: “El
Carmen”. Éste es el momento más crítico
de una crisis que la cerámica talaverana
arrastraba desde finales del siglo XVIII y
que, acusada a lo largo de todo el siglo
XIX a través de hechos como la Guerra de
Independencia, provocó el cierre progresivo
de los siete u ocho alfares que llegaron
a existir a inicios del siglo XVIII . “El Carmen”,
fundado en 1849 por Juan Niveiro,
no era ninguno de esos alfares herederos
de la tradición cerámica asentada en Talavera
desde el siglo XVI, y su producción
generó de manera temprana y ha seguido
generando un importante debate acerca de
si podía o no considerarse como propia de
dicha tradición . Acusada de “valenciana” y de producir sólo loza ordinaria por autores
como Diodoro Vaca , “El Carmen” fue vista
como heredera de aquella otra cerámica, la
alcoreña, a la que se consideraba causante
directa de la decadencia de la cerámica talaverana.
En Alcora, desde 1727, se producía
la nueva loza que, tratando de imitar a
la nueva dinastía borbónica, demandaban
la nobleza y las clases altas; una cerámica
en la que –según palabras de Diodoro
Vaca – la austeridad ornamental y los
asuntos místicos y religiosos propios de la
cerámica talaverana fueron sustituidos por
frívolos temas mitológicos decorados con
hojarascas y oropel, quedando corrompido
“de tal modo el buen gusto por la imitación
de las grotescas y disparatadas rocallas y
las ridículas balumbas borrominescas de la
Corte de Luis XVI, traídas en mala hora a
nuestra Patria, que desaparece por completo
aquel estilo viril, recio y castizo del
Renacimiento español, para morir a manos
de un exotismo afeminado y morboso”.........CONTINUARA......

martes, 14 de julio de 2015

Decoración sobre cerámica cocida

Decoración sobre arcilla seca cocida. Después de la primera cocción obizcochado, se procederá a la decoración usando colorantes, óxidos oesmaltes, bien aplicados a pincel, por inmersión o baño (1), por vertido(2) o mediante pulverización. Hemos de tener en cuenta que no se pueden seguir los principios comunes para la obtención de colores.

Sobre la arcilla seca, en principio, podemos aplicar dos formas: 

1. Decoración bajo cubierta, cuando decoramos por medio de colorantes u óxidos directamente sobre la obra bizcochada y después, le añadimos una cubierta transparente o barniz.

2. Decoración sobre cubierta, como su nombre indica la decoración se efectúa encima de la cubierta definitiva, aunque se puede actuar de varias formas:
Decoración por vertido o ducha

a) sobre cubierta en crudo (Sobre esmalte crudo), es decir, aplicando los colorantes, óxidos o esmaltes, antes de la cocción de la cubierta.

b) sobre cubierta que ha sido cocida previamente (Sobre esmalte cocido). Estos objetos, fabricados normalmente con pastas blancas, barnizados generalmente al estaño, se denomina de mayólica, destacando en esta escuela la ciudad de Faenza (Italia).
Decoración sobre bizcocho
c) sobre cubierta que ha sido previamente cocida a medio fuego (Sobre esmalte semicocido), es decir se somete la pieza, a la que se le ha aplicado una cubierta (esmalte obarniz), a una cocción de 400º a 600º C. para endurecer esta capa y facilitar el trabajo de decoración por medio de los óxidos o colorantes. 

Hasta aquí, hemos descrito brevemente las técnicas más usadas en la decoración cerámica, solamente me queda citar la decoración que uso en el acabado de la mayor parte de mis obras la técnica del rakú, pero como quiera que es una técnica muy sugerente y atractivam vamos a dedicarle un espacio o página en exclusiva. 

Cubiertas cerámicas: esmaltes y barnices.

En cerámica, se denomina cubierta al proceso final que tiene como objetivo tapar el poro de la materia cerámica, dotándola de impermeabilidad y añadiéndole belleza, dureza, resistencia a las inclemencias ambientales etc.
Por lo tanto, el principal objetivo de las cubiertas fue el harcer de las vasijas unos recipientes impermeables aunque después, aprovecharon esta última fase, para añadir ornamentos y cambiar a las piezas de aspecto.

Cubierta es todo lo que cubre, aquello que ponemos encima, y según las cualidades de la cubierta, taparemos o esconderemos aquello que estamos cubrindo, según si éstas son transparentes u opacas. Por lo tanto usaremos como cubiertas los barnices y esmaltes.
Antes de seguir adelante, hemos de aclarar estos dos términos que, en muchos casos, y en la mayoría de los tratados cerámicos se confunden y se mezclan de manera arbitraria, a saber:

El barniz.

conocido también como "vidriado" es un borosilicato de plomo, es decir un compuesto de boro, sílice y plomo. El nombre de "vidriado" le viene dado por su parecido físico (su transparencia) y químico sus componentes con el verdadero vidrio.

El esmalte.

Al igual que el barniz es un borosilicato de plomo al que se le añade estaño. El óxido de estaño modifica el barniz y lo transforma en esmalte, confiriéndole la propiedad de hacerlo blanco y opaco tras la cocción, aunque la blancura, se puede transformar agregándole otros óxidos o sustancias pigmentarias. 

No obstante, en la actualidad, todavía se siguen usando las piezas sin esmaltar aprovechando su característica principal, la porosidad, sobre todo en recipientes para almacenamiento y consumo de agua, ya que los "cacharros" usados para estos fines (botijos de barro blanco, botijas, cántaros etc.), que están sin ningún tipo de cubierta, su materia, mantiene el poro totalmente abierto por lo que, el agua contenida en tales recipientes, tiende a salir al exterior, lo que hace que toda la superficie del "cacharro", siempre esté húmeda. Por acción del calor o el aire, la humedad tiende a evaporarse. El fenómeno de la evaporación produce una reducción de calor de la masa total del continente y del contenido, por cuya razón, por mucho calor que haga, el agua de estos recipientes, siempre se mantiene fresca. Y es por esto que, en esos días de calor, es conveniente dejar estos recipientes, en las corrientes de aire para favorecer la evaporación. 

Decoración Cerámica


La decoración es algo muy personal y, por lo tanto, existe un sinfín de posibilidades de ornamentar nuestras obras, aunque cada ceramista trata de imprimir carácter a su obra, eligiendo y evolucionando en una de ellas.

Debemos prever como va a ser la decoración, tratando que forme parte de la obra misma, constituyendo un conjunto armónico. Según en que estado o en que fase de la ejecución de la obra quiera hacerse la decoración, se pueden aplicar varios métodos, a saber:

  • Decoración sobre la pasta húmeda.
  • Decoración sobre pasta semi seca, con la dureza de cuero.
  • Decoración bajo cubierta.
  • Decoración sobre cubierta.
  • Decoración empleando atmósferas reductoras: el rakú.
  • Decoración por medio de engobes. 
Tanto si se escoge un proceso como otro, la decoración tiene una finalidad única: la de subrayar la forma de tal manera que las dos cosas unidas formen un conjunto armónico.

Todos y cada uno poseemos un temperamento distinto por lo que, la técnica decorativa que vaya bien a uno, es posible que resulte inviable para otros, por lo que, cada uno de nosotros debemos encontrar aquellas técnicas en las que nos encontremos cómodos y podamos llegar a dominar, para ello se necesita práctica, aunque siempre resulta motivador el terreno de la experimentación.

Por otra parte, hay quien emplean algunos tipos de decoración para enmascarar formas poco graciosas o malogradas. 

De los expertos y grandes maestros, debemos sacar enseñanzas y quedarnos con lo esencial: la simplicidad. Muchas de las decoraciones de gran tradición histórica, tienen un carácter casi abstracto. A este proceso de simplificación se llega, porque, estos motivos tradicionales, al ser repetidos tantas veces por todas las generaciones, con el tiempo, han sufrido, inconscientemente, unos cambios que, el que lo ejecuta, ha perdido el significado de los rasgos que imprime o dibuja.

En las siguientes páginas se desarrollan algunos de estos tipos de decoración cerámica, dedicando un apartado a esclarecer las diferencias que existen entre los barnices y los esmaltes cerámicos.

Breve visión historia de la cerámica


Como su título indica, vamos a dar una visión global de características puntuales sobre la cerámica a través de los tiempos. Para ellos no estudiaremos los distintos periodos en que se divide la presencia del hombre sobre la tierra (Prehistoria o mejor Historia Primitiva, Historia Antigua, Medieval, Moderna y Comtemporánea) si no que veremos los rasgos más sobresalientes de algunas civilizaciones.

Historia Primitiva.
Las primeras noticias que se tienen de la aparición de la cerámica es durante el periodo neolítico, alrededor del año 6.400 antes de nuestra era. Es una cerámica muy rudimentaria hecha a mano que imita la cestería.
Venus de Wilford
Durante la edad de los metales aparecen los cuencos y ollas ovoides y campaniformes. Su decoración consistia en las huellas de los dedos durante su confección. En esta época se descubrió que el barro perdía su plasticidad cuando se sometía al fuego y para su decoración se emplearon distintas tierras coloreadas.
La temática de su decoración era muy simple: elementos geométricos vegetales, formas de aves, componiendo un friso o cenefa. 
Las regiones más ricas, en este tipo de cerámica, se han descubierto en Asia Menor, Mesopotamia y, en centro europa, en La Tène y Hallstat.
En este periodo se encuentran las primera representaciones de la figura humana, las famosas "venus", representando la fecundidad, tanto humana como de la tierra.

Egipto:
En el antiguo reino de Tebas y Beni-Hassán, se tiene constancia que desde la disnastía IV y V (2600-2350 a.c) se utilizó el torno cerámico.
Por sus creencia religiosas, enterraban a sus muertos con todas sus pertenencias terrenales: vasos, copas, platos, collares y objetos de indumentaria.
Los objetos cerámicos estaban esmaltados usando colores verdes y azul, destacando los escarabajos azules decorados usando óxido de cobalto. 

Mesopotamia:
Las civilizaciones del Próximo Oriente, Babilonia, Caldea y Asiria, se situan en la franja conocida como "creciente fertil", comprendida entre los ríos Tigris y Eufrates y el Mar Mediterraneo.
Los caldeos-asirios aplicaron el barro usaron el barro, no solamente para la construcción de vasijas, también para la fabricación de ladrillos con los que construyeron edificios tanto de tipo civil como religioso. Lo podemos observa en los restos del palacio de Khorsabad.
En ocasiones estos ladrillos se decoraron a partir de una pasta silícea coloreada que producia un esmalte vitreo. Debemos dejar constancia que en occidente todavía no se conocia el esmalte. El "friso de los arqueros", en el palacio de Dario en Susa es un ejemplo. (Louvre).
En esta civilización aparece la escritura cuneiforme.
Se tiene constancia que los babilonios conocían el torno.
Los elementos ornamentales de la cerámica son de formas geométricos utilizando colores pardos sobre fondo blanco.

Grecia:
Rodas y Corintio destacan en la producción de cerámica arcaica, llegando a su máxima expresión en la cerámica ática del Siglo V, decorada con figuras rojas sobre fondo negro. 
Anfora griegaEsta decoración se realizaba aplicando un engobe o pasta coloreada que se aplicaba sobre la pieza en el proceso de secado "dureza de cuero" y posteriormente se serigrafiaba las figuras con un punzón, dejando al descubierto la arcilla original, generalmente roja.
Los griego fueron prolíferos en la creación de variedad formas de vasijas cerámicas, aunque no sabemos bien la función que cada una desempeñaba. Entre otras podemos citar: ánfora, peliké, hidrya, krátera, kyatos, skyphos ..., se supone que todo esto vino favorecido por el auge del comercio, empleándose las diversas vasijas para transportar todo tipo de mercancías, aceite, vino, agua, trigo, perfumes, conservas, pescados ... etc. ¿cuales asociaríais con cada cual? 

Etruria:
En la cultura etrusca, destaca sobre manera, las tumbas, vasijas en forma de urna. La característica principal es que estaban confeccionadas con un barro con multitud de impurezas, por lo que se cree que lo utilizaban según lo encontraban en la naturaleza, con un grano desigual, de color oscuro. La manufactura era de paredes gruesas, mostrando una cocción imperfecta. 
Terra sigillata

Roma:
Fue el heredero de la civilización griega, mostrándose siempre como un pueblo práctico. No se preocuparon de mejorar ni embellecer la cerámica heredada pero si buscaron una utilidad práctica, por eso la cerámica romana es ordinaria pero con una técnica perfecta Las legiones de Augusto difundieron por todo el imperio la cerámica "sigillata", como útiles de mesa.
Las formas más comunes son tazas, ollas con tapadera, cuencos, linternas, destacando sobre todas ellas y erigiéndose en la vasija representativa el ánfora alargada, esbelta, de cuello alto, terminada en punta y con dos asas laterales. 
Ánfora romana

Arabia.
Hace su aparición durante el Siglo VIII que recoge la tradición de los pueblos sirio-persas, aunque introduce un aplicación, del esmalte blanco (mal llamado barniz blanco opaco), empleando dióxido de estaño. La característica más sobresaliente de la cerámica árabe, se puede concretar en que toda ella presenta un reflejo metálico, el cual se conseguía mediante una mezcla de cinabrio, sulfato de cobre, óxido de hiero, azufre y plata, actuando, en ocasiones el vinagre como disolvente. Esta aplicación siempre se cocía a más baja temperatura que el esmalte de base compuesto por: sulfuro de plomo, dióxido de estaño, sílice y arena con detalles en azul cobalto.
Una característica de la cerámica primitiva es que es una monococción. Las formas de las vasijas de uso diario eran sencillas y estaban decoradas, principalmente, con motivos geométricos. Los colores predominantes son, marrones-violáceos, conseguidos a partir del óxido de manganeso y los verdes, con el óxido de cobre. También se usaban como elemento decorativo las incisiones y perforaciones.
El mayor impulso se fraguó en la época del califato de Córdoba. Aplicaron el barniz plúmbeo o vidriado, al mismo tiempo que lo coloreaban usando la mezcla de óxidos. Se inicia la técnica de la "cuerda seca", que consiste en aplicar unas finas líneas de materia grasa con el fin de que no se mezclen colores colindantes. La fabricación de ladrillos también experimento un gran avance.
Los centros más importantes de producción cerámica en España son Toledo, Córdoba, Medina Azzahara, Elvira y con los nazaríes Almería, Málaga, Manises y Granada. Hacia el siglo XIV se desplazará esta influencia hacia Paterna y Teruel.

China y Japón:
Las primeras noticias que tenemos de china corresponden al periodo de 618 al 906, donde se encuentras figurillas de una pasta porosa, compacta coloreada y revestida de un barniz que da colores verdes y azules turquesa. Fue con la dinastía Sung cuando dotaron a las pastas compactas de gres y porcelana de un aspecto inconfundible, basándose en la naturaleza propia de la pasta y a los esmaltes vítreos con los que decoraban la ornamentación incisa o en bajo relieve, con un color verde que desde entones se le conoce como verde celedón.
Soldados de Siang
En el año 256 a.C sube al trono Qin Shi Huang, perteneciente a las dinastía Qin, el cual unifico toda China siendo el primer emperador. Durante su reinado se construyeron los famosos guerreros de Xi'an (Sian) y mando construir la gran Muralla.
Con la dinastía Yuan se unieron el Medio y Lejano Oriente y, la cerámica experimento un avance sobre todo en el campo de la decoración, pintando en color turquesa, peonías, crisantemos, dragones, aves, nubes, ... aunque raramente la figura humana.
Con la dinastía Ming (s.XIV - XVII), se siguieron usando y ampliando los dibujos anteriores sobre porcelanas de fondo blanco y, será con los Chiang, cuando se generalizó el uso de la figura humana en la decoración cerámica, consolidándose unas paletas de tres o cinco colores en la decoración sobre cubierta junto con la monocroma.
En el Japón, la cerámica ha ocupado un papel destacado en la vida socio-cultural de este pueblo, con una influencia directa de China y Corea, por lo que han asimilado todas las técnicas imprimiéndoles un carácter personal. 

Europa. 
Europa no conoció el secreto de la fabricación de la porcelana hasta el siglo XVIII en el que el alquimista F. Böttger descubrió el secreto del caolín. Desde tiempos de Marco Polo, a través de la ruta de las especies y de la seda, a Europa fueron llegando vasijas que causaban admiración por su resistencia, por su textura, por su transparencia, pero como no sabían fabricarla era unas piezas codiciadas y raras. 
Jarra de loza inglesa
Muchos intentos hubo de imitar las piezas chinas con las llamadas "pastas tiernas", en St Cloud, Chantilly Mennec y, posteriormente, promovidas por las manufacturas reales de Luis XV, surgieron Vincennes y Sèvres. Al mismo tiempo cobraba importancia Meissen en Alemania. Una vez que se descubre en Europa la porcelana se fabricaron toda suerte de figuras y figurillas, vasijas y ornamentos reflejando claramente el espíritu de la época barroca, llegándose a bautizar este siglo como el "siglo de la porcelana".
Cuando Carlos de Borbón, rey de Nápoles, se caso con una de las hijas de Federico Augusto de Sajonia, ésta aporto en su matrimonio una envidiable colección de vasijas y jarrones de porcelana de Meissen, causando en su esposo Carlos una profunda emoción debido a su perfección y belleza y en ese momento decidió fundar una fabrica en Capodimonte. Cuando en 1759 fue nombrado rey de España, desmonto Capodimonte y traslado la fábrica al palacio del Buen Retiro de Madrid. 
Pero los finales de siglo traerían malos presagios para la porcelana en Europa. Desde Inglaterra, en el afán de obtener un gres parecido al de Renania, llegaron a fabricar una cerámica con una pasta más refinada, más porosa más blanca y ligera e infinitamente más barata, conquistando rápidamente los mercados inspirados ya en la decoración neoclásica, lo que provocó la decadencia de la porcelana